Sífilis: El Resurgir de un Clásico – Lecciones de una Experiencia en Primera Línea
Colegas,
permítanme llevarlos a mis inicios. Hace ya varias décadas, recién recibido y
en mis primeros años como médico rural en la década del 90, me consultó un
hombre con una gran úlcera en el pene. En aquel momento, la sífilis era una
enfermedad que muchos considerábamos "casi desaparecida", relegada a
los capítulos históricos de los libros. Sin embargo, una enseñanza fundamental
de mis maestros resonó en mi mente: las enfermedades que uno diagnostica son
aquellas que uno piensa. Y pensé: ¿no será esta enfermedad, este clásico de la
infectología?
Así fue como
solicité una VDRL y, con asombro, diagnostiqué mi primera sífilis en el medio
rural.
Los años pasaron,
y mi camino profesional me trajo de regreso a la salud pública, aquí en la
ciudad. Fue entonces cuando fui testigo de un fenómeno alarmante: los casos de
sífilis comenzaron a multiplicarse de forma preocupante. Para el año 2020,
atendía un promedio de cinco pacientes diarios con sífilis, convirtiéndose en
uno de los motivos de consulta más frecuentes dentro de mi especialidad.
Lo más
preocupante era que muchos de estos casos no llegaban a mí como un primer
diagnóstico. Habían sido tratados previamente, y de forma fallida, a menudo por
una carencia de conocimientos de mis colegas sobre cómo diagnosticar y tratar
adecuadamente esta patología. Era, y sigue siendo, muy complejo intentar
"reacomodar" esa educación médica; un tema sensible que puede generar
enojo al "desnudar" magros conocimientos. Por entonces, me
circunscribía a hacer mi trabajo con la mayor excelencia posible.
Pero hoy,
habiendo pasado ya mucha agua bajo el puente y con una trayectoria que me
avala, ya no tengo pelos en la lengua. La experiencia me ha dado la libertad de
hablar con franqueza, y mi deseo es educar a los médicos jóvenes que se
acerquen a este blog, compartiéndoles mis "secretos profesionales" y
las verdades que la práctica me ha revelado.
Una querida
colega me pidió que escribiera sobre este tema, y me parece una iniciativa
fundamental. Así que, sin más preámbulos, los invito a sumergirse de lleno en
la sífilis: un "clásico" que exige de nosotros un abordaje renovado y
preciso.
La Sífilis: Un Gran Simulador con Memoria Milenaria
La sífilis es una
infección sistémica causada por la espiroqueta Treponema pallidum. Su
particularidad radica en su capacidad de "disfrazarse" y simular un
sinfín de otras enfermedades, lo que la convierte en un desafío diagnóstico si
no se la sospecha. La infección puede transmitirse sexualmente, de madre a hijo
durante el embarazo (sífilis congénita), o, en raras ocasiones, por transfusión
sanguínea.
Las Etapas de la
Infección: Un Camino con Múltiples Paradas
La sífilis se
manifiesta en diferentes etapas, cada una con características clínicas que es
vital reconocer:
Sífilis Primaria:
Lesión clave: El
chancro, una úlcera generalmente única, indolora, de bordes elevados y base
limpia. Aparece en el sitio de inoculación (genitales, ano, boca) entre 9 y 90
días después de la infección (promedio 21 días).
Hallazgo
asociado: Puede acompañarse de adenopatías regionales (ganglios inflamados) no
dolorosas.
El chancro puede
pasar desapercibido si no es visible (ej. en recto, vagina, faringe).
.
Sífilis Secundaria:
Aparece semanas o
meses después del chancro primario, incluso si este no fue tratado.
Lesión clave:
Erupción cutánea (o ronchas) generalizada, no pruriginosa, que puede afectar
tronco, extremidades, palmas de las manos y plantas de los pies. Puede ser
macular, papular o pustulosa.
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¿A cuántas de estas lesiones les indicaron "crema triple" en lugar de solicitar VDRL!!! |
Otros síntomas:
Lesiones en mucosas (placas mucosas altamente infecciosas en boca, lengua),
caída del cabello (alopecia apolillada), fiebre, malestar general, dolor de
garganta, dolores musculares, fatiga, pérdida de peso, y aumento generalizado
del tamaño de los ganglios linfáticos.
Verrugas
genitales (Condilomas latos): Lesiones húmedas, verrugosas, muy infecciosas en
áreas genitales o anales.
La diversidad de
las manifestaciones cutáneas y sistémicas puede simular numerosas enfermedades
(psoriasis, reacciones a fármacos, exantemas virales, etc.), llevando a
diagnósticos erróneos.
Sífilis Latente:
Definición:
Periodo asintomático con serología reactiva.
Latente Temprana:
Menos de un año desde la infección. Puede ser contagiosa.
Latente Tardía:
Más de un año desde la infección. Generalmente no es contagiosa, pero si no se
trata, puede progresar a sífilis terciaria.
Sífilis Terciaria:
Ocurre años o
décadas después de la infección inicial no tratada. Puede ser grave y afectar
múltiples órganos y sistemas, incluyendo el corazón, los vasos sanguíneos
(aneurismas aórticos), el cerebro, los nervios, los huesos, las articulaciones
y los ojos.
Manifestaciones:
Sífilis gomosa (lesiones destructivas en piel, huesos, órganos), sífilis
cardiovascular, neurosífilis (ver más adelante).
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Goma sifilítico: este paciente casi es neumonectomizado por un supuesto tumos. ¡Otra simulación! Se curó con penicilina |
Neurosífilis: Una Complicación que Nunca Debemos Olvidar
La neurosífilis
es la infección del sistema nervioso central (SNC) por Treponema pallidum.
Puede ocurrir en CUALQUIER ETAPA de la sífilis, no solo en la terciaria, y su
sospecha es un acto de alta medicina.
Presentación:
Asintomática: Es
la forma más común, especialmente en etapas tempranas. Se detecta por
alteración del líquido cefalorraquídeo (LCR).
Sintomática:
Puede variar desde meningitis aséptica, síntomas de accidente cerebrovascular
(ACV) en jóvenes (neurosífilis meningovascular), parálisis, problemas de marcha
y equilibrio (tabes dorsal), alteraciones visuales (incluso ceguera), problemas
auditivos (sordera, tinnitus, vértigo), cefaleas, convulsiones, cambios
mentales (demencia, pérdida de memoria, juicio, irritabilidad, depresión), o
falta de control de vejiga.
Diagnóstico:
Requiere un análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR), generalmente buscando
VDRL reactivo en LCR, o un recuento de leucocitos >5 cél/µL o proteínas
>40 mg/dL, independientemente de la serología en sangre. ¡Nunca descarten
neurosífilis sin punción lumbar si hay sospecha clínica o serológica elevada,
incluso en etapas tempranas!
Sífilis Congénita: Un Silencioso Grito Prevenible
Es la transmisión
de Treponema pallidum de una madre gestante infectada y no tratada (o tratada
inadecuadamente) a su bebé durante el embarazo o el parto.
Gravedad: Es una
infección grave, incapacitante y potencialmente mortal para el recién nacido.
Hasta un 40% de los bebés infectados in útero pueden nacer sin vida o morir
poco después.
Síntomas: Pueden
no ser evidentes al nacer. En bebés menores de 2 años pueden incluir:
erupciones cutáneas (ampollas, luego color cobrizo en palmas/plantas),
agrandamiento de hígado/bazo, fiebre, irritabilidad, rinitis (secreción nasal
acuosa), ictericia, anemia, problemas óseos. Síntomas tardíos incluyen dientes
de Hutchinson, nariz en silla de montar, sordera, ceguera.
La Clave: Es 100%
prevenible con la detección y el tratamiento temprano y adecuado de la madre
durante el embarazo con penicilina benzatínica.
El Diagnóstico: Un Laberinto de Pruebas que hay que Saber Interpretar
El diagnóstico de
sífilis es el resultado de la correlación entre las manifestaciones clínicas,
la epidemiología y las pruebas de laboratorio.
Pruebas Serológicas
(Análisis de Sangre): Son la forma más frecuente de diagnóstico y se dividen en dos tipos:
Pruebas No Treponémicas:
Detectan:
Anticuerpos inespecíficos (reaginas) contra antígenos liberados por el tejido
dañado por el treponema. Son cuantitativas (arrojan un título, ej. 1:8, 1:32).
Usos:
Principalmente para tamizaje (screening) y para monitorear la respuesta al
tratamiento (los títulos deben disminuir).
Ejemplos: VDRL
(Venereal Disease Research Laboratory) y RPR (Rapid Plasma Reagin).
"Las Sombras en el Diagnóstico"
Falsos Negativos:
Pueden ser negativos en el período ventana inicial (demasiado pronto después de
la infección) o en etapas muy tardías.
Efecto Prozona:
Un falso negativo debido a títulos muy altos de anticuerpos que impiden la
reacción en la dilución inicial. Esto ocurre en el 1% de los pacientes, más
frecuente en sífilis primaria y secundaria. Siempre se debe diluir la muestra
si se sospecha prozona.
Falsos Positivos:
Pueden ocurrir (1-2%) en enfermedades autoinmunes (ej. lupus), infecciones
(malaria, neumonía aguda), linfoma, cirrosis, embarazo, o vacunas.
Pruebas Treponémicas:
Detectan:
Anticuerpos específicos contra componentes del Treponema pallidum (IgM e IgG).
Usos: Son muy
específicas y se utilizan para confirmar un resultado positivo de una prueba no
treponémica y para diagnosticar sífilis en general. Permanecen reactivas de por
vida, incluso después de un tratamiento exitoso. No sirven para monitorear la
respuesta al tratamiento.
Ejemplos: FTA-ABS
(Fluorescent Treponemal Antibody Absorption), TP-PA (Treponema Pallidum
Particle Agglutination), ELISA, ECLIA.
Métodos de Detección Directa:
Microscopía de
Campo Oscuro: Permite visualizar directamente la espiroqueta en lesiones
húmedas (chancro, condilomas latos). Es un método definitivo para sífilis
temprana.
PCR (Reacción en
Cadena de la Polimerasa): Detecta el ADN del T. pallidum en lesiones o LCR.
Ventaja: puede ser positiva 1 a 3 semanas antes que las serológicas.
Tratamiento: Penicilina, el Pilar Inamovible
La sífilis es una
enfermedad fácil de curar cuando se detecta y trata en las primeras etapas. El
tratamiento de elección en TODAS las etapas de la sífilis y durante el embarazo
es la PENICILINA.
Penicilina G
Benzatínica (intramuscular):
Nunca asociarla
en la misma inyección con anestésicos u otras sustancias.
Sífilis Primaria,
Secundaria, Latente Temprana: 2.4 millones de UI en una dosis
intramuscular (podría ser administrada en dosis divididas de 1.2 millones de UI
en cada glúteo) que debe repetirse a la semana.
Sífilis Latente
Tardía o Terciaria (sin neurosífilis): 2.4 millones de UI semanalmente durante
3 semanas (dosis total 7.2 millones de UI).
Sífilis durante
el embarazo: 2.4 millones de UI semanalmente durante 4 semanas.
Penicilina G
Acuosa (intravenosa):
Neurosífilis,
Sífilis Ocular o Sífilis Ótica: Requiere tratamiento intravenoso, ya que
penetra mejor el SNC. Dosis de 3 a 4 millones de UI IV cada 4 horas (o 2.4
millones de UI IV cada 4 horas) durante 10 a 14 días.
Alergia a
Penicilina: Si el paciente es alérgico a la penicilina, se pueden usar otros
antibióticos como ceftriaxona (1g IM/IV por 10-14 días) o
doxiciclina/tetraciclina para sífilis temprana (no embarazadas). Sin embargo,
la penicilina es siempre la opción preferida por su eficacia comprobada.
Reacción de
Jarisch-Herxheimer: Es una reacción aguda febril (fiebre, cefalea, mialgias,
erupción) que puede ocurrir en las primeras 24 horas del inicio del tratamiento
(especialmente en sífilis primaria o secundaria), debido a la liberación de
endotoxinas por la muerte masiva de espiroquetas. Es autolimitada y se maneja
con sintomáticos (antipiréticos). No confundir con las reacciones adversas de
rash cutáneos por la penicilina, que tampoco significan alergia y que se presentan en más del 20% de los casos.
Monitoreo Post-Tratamiento y Contactos
Seguimiento
Serológico:
Es crucial para
evaluar la respuesta al tratamiento. Se realizan pruebas no treponémicas
(VDRL/RPR) cada 3-6 meses durante al menos 2 años. Se espera una disminución de
al menos 4 veces del título inicial (ej. de 1:32 a 1:8). Si los títulos no
disminuyen adecuadamente o aumentan, hay que investigar falla terapéutica,
reinfección, o neurosífilis asintomática.
El Estado
Serofast: Un título bajo (ej. <1:8) de pruebas no treponémicas que persiste
de por vida después del tratamiento adecuado, sin evidencia de actividad de la
enfermedad o reinfección. No requiere más tratamiento. Aunque hay profesionales
que quieren bajarlo sí a sí a “penicilinazos”
Notificación de
Contactos: Es fundamental investigar y tratar a las parejas sexuales del
paciente para interrumpir la cadena de transmisión.
Conclusión: La Sífilis - Un Recordatorio Constante de la Agudeza Clínica
La sífilis con su
capacidad de mimetismo y su reciente resurgimiento, es un desafío que exige de
nosotros un alto índice de sospecha clínica. Los errores diagnósticos y los
tratamientos fallidos que he observado a lo largo de mi carrera, a menudo por
subestimar su presencia o por desconocer los matices de su manejo, son una
llamada de atención.
Recuerden: la
historia clínica exhaustiva, la exploración física meticulosa (buscando ese
chancro indoloro o esa erupción en palmas y plantas), y la correcta
interpretación de las pruebas serológicas (conociendo sus "sombras"
como el efecto prozona o los falsos positivos) son sus mejores herramientas. La
penicilina es la clave, pero la dosis y vía dependen del estadio, y la
neurosífilis siempre debe ser una consideración.
No dejen que la
sífilis sea una enfermedad "desaparecida" en su mente. Pensarla,
diagnosticarla y tratarla correctamente no solo es un deber profesional, sino
una contribución directa a la salud pública y a la calidad de vida de sus
pacientes.
El arte de curar,
aquí, se traduce en precisión y memoria.
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