Desafío de la Guardia 30
El enemigo invisible del otoño
Caso Clínico 30
Presentación del Caso
Un hombre de 52 años, previamente sano, consulta en un hospital de
Buenos Aires a principios de otoño por fiebre persistente de 7 días de
evolución. En su primera consulta, una semana atrás, se le realizó un
hisopado para SARS-CoV-2 que resultó negativo, indicándose manejo
sintomático.
Hoy regresa porque el cuadro empeoró drásticamente. Sumó:
- Náuseas,
dolor abdominal difuso y diarrea acuosa intensa.
- Deshidratación
moderada por mala ingesta oral.
- Marcada
confusión mental en el examen físico.
- Signos
vitales: Taquipnea, taquicardia y una saturación de
$O_2$ del 89% que no corrige adecuadamente a pesar del oxígeno
suplementario por máscara de flujo alto.
Ante la insuficiencia respiratoria hipoxémica y el compromiso
hemodinámico, el paciente ingresa de urgencia a la Unidad de Cuidados
Intensivos (UCI).
Estudios
Iniciales
- Laboratorio:
Llama la atención una plaquetopenia severa, hemoconcentración
(hematocrito elevado) y leucocitosis con desviación a la izquierda. El
frotis de sangre periférica muestra la presencia de inmunoblastos
(linfocitos atípicos).
- Radiografía
de Tórax: Muestra opacidades bilaterales difusas con
patrón en "vidrio esmerilado", compatibles con un síndrome de
distrés respiratorio agudo (SDRA) o edema agudo de pulmón no cardiogénico.
Preguntas para el Residente (El Desafío)
1. Frente a un cuadro de distrés respiratorio agudo precedido por
fiebre, síntomas gastrointestinales, plaquetopenia y hemoconcentración en
nuestra región, ¿cuál es su principal sospecha diagnóstica extrahospitalaria?
Respuesta esperada:
Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH). Aunque simule una
neumonía de la comunidad grave o un distrés común, la combinación de pródromo
gastrointestinal, plaquetopenia y fuga capilar masiva en otoño es el sello de
esta zoonosis.
2. ¿Qué herramientas diagnósticas microbiológicas son las más útiles en
los primeros días de internación y cómo evoluciona la serología?
Respuesta esperada:
En la fase aguda, las pruebas moleculares de amplificación de ácidos
nucleicos (NAAT / RT-PCR) son críticas porque detectan el ARN viral en
sangre cuando los títulos son altos. Paralelamente, la IgM suele estar
presente desde el inicio de los síntomas respiratorios (fase de estado),
mientras que la IgG puede negativizarse al principio o mostrar una curva
de ascenso posterior.
Perlas
Infectológicas para los Médicos Jóvenes
El "engaño" de la primera fase: El
Hantavirus empieza como cualquier virosis (fiebre, mialgias, dolor de panza).
El error es descartar y bajar la guardia porque el hisopado de COVID o
Influenza dio negativo. Si hay plaquetopenia, hay que prender la alarma.
La fisiopatología del "pulmón que llora": No es un
daño alveolar directo destructivo como en otras neumonías. El virus altera la
permeabilidad de las células endoteliales. El líquido del plasma se escapa
masivamente hacia los alvéolos (fuga capilar). Por eso el paciente se choca
(hipovolemia relativa) y se asfixia al mismo tiempo.
El virus Andes y el peligro en la guardia: Recuerden
que en Argentina circula el genotipo Andes. A diferencia de los hantavirus de
Norteamérica, el virus Andes tiene capacidad de transmisión interhumana
(de persona a persona). El aislamiento respiratorio estricto del paciente y el
uso de barbijo N95 por el personal en la evaluación inicial son mandatorios.
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