Caso Clínico Nº 49
El Espejo Retrovisor — Lecciones
de la Prescripción Antibiótica en Pandemia
Contexto de Internación (UTI / Sala COVID)
El Dr. Esteban y el Dr. Gustavo
revisan el caso de un paciente de 62 años que ingresa a la unidad con una
neumonía grave, con antecedente de haber recibido múltiples esquemas
antibióticos ambulatorios de amplio espectro (azitromicina, ivermectina asociada
a antibióticos y luego amoxicilina-clavulánico a repetición) durante las
primeras semanas de un cuadro respiratorio viral mal interpretado meses atrás.
Diálogo Clínico: Los Fantasmas que Dejó la Urgencia
Dr. Esteban: —Gustavo,
tengo internado a este paciente que viene rebotando de clínica en clínica.
Empezó con un cuadro respiratorio leve en plena época de alta circulación
viral, le dieron de todo "por las dudas" en la farmacia y en la
guardia (azitromicina de entrada, después esquemas combinados), y ahora me
cultiva una Klebsiella pneumoniae multirresistente productora de
carbapenemasas que nos deja sin opciones terapéuticas.
Dr. Gustavo: —Es la
epidemia silenciosa que vino pegada a la pandemia, Esteban. Durante los
momentos críticos de COVID-19, el miedo a la coinfección bacteriana —sumado a
la presión de los pacientes y a la falta de certezas terapéuticas iniciales—
desató una catástrofe de prescripción empírica injustificada.
Dr. Esteban: —¿Y cuál
fue el error conceptual más grave de esa época que hoy nos pesa en las
terapias?
Dr. Gustavo: —Confundir
la inflamación viral severa con la infección bacteriana secundaria.
Al principio se usaban antibióticos de amplio espectro de forma masiva creyendo
que protegían al pulmón del daño, cuando la abrumadora mayoría de los pacientes
hospitalizados por cuadros virales agudos no presentaban coinfección bacteriana
al ingreso.
Dr. Esteban: —Claro,
barrimos con la microbiota normal del paciente, seleccionamos cepas resistentes
en la comunidad y cuando realmente apareció una infección bacteriana legítima
(como una neumonía nosocomial tardía), ya no teníamos con qué defendernos.
Dr. Gustavo:
—Exactamente. La lección de oro que nos dejó la pandemia para la práctica
médica es que el pánico no es una guía farmacológica. Antes de
prescribir un antibiótico ante un cuadro respiratorio agudo, debemos exigirnos
el rigor clínico de buscar evidencia de foco bacteriano (procalcitonina
orientativa, infiltrados localizados francos, leucocitosis con desviación
izquierda real) y no recetar "por si acaso". Cada comprimido
innecesario es un cheque en blanco que pagamos caro en el futuro de la
resistencia global.
Perlas Clínicas para el Médico de Trinchera
- Viral vs. Bacteriano: Las infecciones respiratorias virales agudas rara vez requieren
antibióticos de entrada en el ámbito ambulatorio. Su uso indiscriminado no
previene las sobreinfecciones.
- El costo de la presión asistencial: Ceder ante la exigencia de recetas "preventivas"
destruye el balance microbiológico individual y comunitario.
- Resistencia heredada: Las superbacterias que hoy manejamos en UTI son, en muchos casos,
el resultado directo del uso descontrolado de antibióticos durante los
picos pandémicos.
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