Herpes Genital: La Fina Línea entre la Latencia y la Recurrencia
Por Gustavo
Smilasky: con la serenidad de quien entiende que el virus se aloja en el
nervio, no en el alma
Introducción: Un Clásico que Resurge en el Consultorio
Estimados colegas
jóvenes, guardianes de la salud en un mundo de prisa y malentendidos:
El herpes genital
es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más comunes y, a la vez,
más incomprendidas. Su manejo no solo requiere un conocimiento preciso de la
virología y la farmacología, sino también de la psicología del paciente, que a
menudo llega al consultorio cargado de vergüenza y ansiedad. La buena noticia
es que, aunque el virus del herpes simple (VHS) es un huésped persistente, su
curso es predecible y su tratamiento, altamente efectivo.
En este informe,
desentrañaremos el herpes genital desde una perspectiva clínica y práctica.
Hablaremos de su ciclo de vida, de cómo manejar el primer episodio, de la
estrategia de "golpe y fuga" para las recurrencias y, crucialmente,
de la terapia supresora para aquellos que sufren brotes frecuentes.
Virología y
Fisiopatología: El Villano que se Aloja en el Nervio
El herpes genital
es causado principalmente por el virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2), aunque
el VHS tipo 1 (VHS-1) se ha vuelto una causa cada vez más frecuente,
especialmente a través del sexo oral. Su fisiopatología es fascinante y explica
la naturaleza de la infección:
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Herpes Genital SOA-AIDS Ámsterdam Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 |
Infección
Primaria: El virus entra a través de microlesiones en la piel o mucosas, se
replica en las células epiteliales y causa la lesión visible (vesículas,
úlceras).
Migración y
Latencia: Una vez dentro, las partículas virales viajan por los nervios
sensoriales hasta un ganglio nervioso (el ganglio sacro, en el caso del herpes
genital). Allí, el virus se queda "dormido" de forma latente,
evadiendo la respuesta inmune del huésped.
Reactivación y
Recurrencia: Por factores desencadenantes (estrés, menstruación,
inmunosupresión, etc.), el virus se "despierta", viaja de nuevo por
el nervio hasta la piel o mucosa y causa un nuevo brote.
Diagnóstico: El
Olfato Clínico y el Valor de la PCR
El diagnóstico se
basa en la clínica. Si ves las lesiones características (múltiples vesículas
sobre una base eritematosa que luego se ulceran y forman costras), el
diagnóstico es casi certero.
Métodos de
Confirmación: Para una confirmación definitiva, la PCR (Reacción en
Cadena de la Polimerasa) es hoy la prueba de elección. Es más sensible y rápida
que el cultivo viral y permite la tipificación del virus (VHS-1 vs. VHS-2), un
dato útil para el pronóstico y el consejo al paciente. La serología para
anticuerpos de tipo específico (glicoproteína G) es útil para saber si un
paciente se ha expuesto previamente al virus, pero no es diagnóstica de un
brote actual.
Infección orofacial por virus del herpes simple en la encía superior izquierda. La vesícula aún es visible sobre una base eritematosa.Max Schons. Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 |
Estrategias de
Tratamiento: De la Cura al Control
Es crucial dejar
claro al paciente que no existe una cura para el herpes genital, pero sí
estrategias muy efectivas para controlarlo. La terapia antiviral busca detener
la replicación viral, acortar los brotes, aliviar los síntomas y reducir la
transmisión. Los tres pilares del tratamiento son el Aciclovir, el Valaciclovir
y el Famciclovir.
1. Episodio
Inicial (Primoinfección)
Es el brote más
severo. El tratamiento es crucial para acortar su duración, disminuir la
gravedad de los síntomas y prevenir la formación de nuevas lesiones.
Aciclovir: La
dosis estándar en adultos es de 400 mg por vía oral, 3 veces al día, o 200 mg,
5 veces al día, durante 7 a 10 días.
Valaciclovir: 1 g
por vía oral, 2 veces al día, durante 7 a 10 días.
Famciclovir: 250
mg por vía oral, 3 veces al día, durante 7 a 10 días.
2. Tratamiento de
Recurrencias (Terapia Episódica)
Las recurrencias
son generalmente más leves y cortas. El tratamiento, iniciado lo más temprano
posible, puede acortar el brote y aliviar los síntomas. La clave es el momento
de inicio: el paciente debe tener la medicación a mano para comenzar a tomarla
en cuanto sienta los primeros síntomas (pródromos, como hormigueo o picazón).
Aciclovir: Se
puede usar en dosis más cortas: 400 mg, 3 veces al día, durante 5 días o 800
mg, 2 veces al día, durante 5 días.
Valaciclovir: Un
esquema común es 500 mg, 2 veces al día, durante 3 a 5 días. Hay un esquema más
corto de 1 día, pero su eficacia es menor en recurrencias tardías.
Famciclovir: Un
esquema común es 1 g, 2 veces al día, durante 1 día.
3. Terapia
Supresora (Para Casos Frecuentes)
Cuando las
recurrencias son muy frecuentes (más de 6 brotes por año), la terapia antiviral
diaria está indicada para prevenir los brotes y reducir la transmisión a la
pareja.
Aciclovir: La
dosis estándar es de 400 mg, 2 veces al día.
Valaciclovir: La
dosis estándar es de 500 mg a 1 g, 1 vez al día.
Famciclovir: La
dosis estándar es de 250 mg, 2 veces al día.
La duración de la
terapia supresora es indefinida, pero se recomienda una reevaluación anual para
considerar si se puede suspender.
Vacunas: El Gran
Desafío Pendiente de la Prevención
El desarrollo de
una vacuna eficaz contra el herpes genital ha sido un área de intensa
investigación por décadas. Sin embargo, a diferencia de otras infecciones
virales, el virus del herpes ha demostrado ser un oponente formidable.
Vacunas
Preventivas: El principal desafío radica en que ninguna de las vacunas
preventivas que se han probado en ensayos clínicos hasta la fecha ha demostrado
una eficacia completa y consistente para prevenir la infección. Por ejemplo,
una vacuna experimental que funcionó en mujeres que no habían tenido el VHS-1,
no funcionó en mujeres que ya tenían el virus. Esto deja claro que la
protección es un reto muy grande.
Vacunas
Terapéuticas: También se han explorado vacunas que buscan ayudar a las personas
que ya tienen el virus a reducir la frecuencia o la gravedad de sus brotes.
Aunque la investigación en este campo avanza, aún no existe una vacuna
terapéutica aprobada y disponible en el mercado.
El Futuro de las
Vacunas: El enfoque de la investigación está cambiando, y se están explorando
nuevas tecnologías, como las vacunas de ARN mensajero (ARNm), que prometen ser
más precisas y potentes que las tecnologías anteriores. Aunque la noticia es
esperanzadora, el desarrollo de una vacuna comercialmente viable y efectiva
sigue siendo un objetivo a largo plazo.
Consejos
Adicionales para el Médico Joven
Empatía y
Desmitificación: El primer paso es escuchar. Reconocer el miedo y la vergüenza
del paciente es crucial. Explica que el herpes es un virus común y que no es un
reflejo de promiscuidad.
Comunicación con
la Pareja: Anima al paciente a hablar con su pareja sobre el diagnóstico. La
comunicación abierta y el uso de preservativos, especialmente en periodos sin
brotes, pueden reducir la transmisión.
Manejo en el
Embarazo: En embarazadas, la terapia antiviral supresora en el último trimestre
(a partir de la semana 36) puede ser indicada para reducir el riesgo de un
brote en el parto y evitar una cesárea. El herpes neonatal es una condición
rara pero devastadora, por lo que la prevención es la clave.
Conclusión: El herpes
genital no es una tragedia, sino una condición médica que requiere un manejo
informado y empático. Tu labor como médico es no solo curar las lesiones, sino
también armar al paciente con el conocimiento necesario para vivir una vida
plena y sin miedos.
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