Adenomegalias y Fiebre: La Lógica de la Sospecha. El Camino para Descartar Mononucleosis, Toxoplasmosis y Neoplasias.
Adenomegalias y Fiebre: La Lógica de la Sospecha
Diagnóstico diferencial en un paciente con fiebre y adenomegalias
Cuando un
paciente se presenta con adenomegalias y fiebre, nuestra mente se llena de
posibilidades. ¿Es una infección? ¿Es una neoplasia como el linfoma con
síntomas B? ¿Es una enfermedad autoinmune?
Otras
enfermedades que ocasionalmente pueden presentarse de esta forma. Así, la
enfermedad de Graves o la tiroiditis de Hashimoto, la enfermedad de Castleman,
la sarcoidosis, la granulomatosis linfomatosa, se asocian ocasionalmente con
fiebre y adenopatías.
El primer paso es
descartar las causas más comunes y tener una mirada sobre el estado del
paciente.
Enfermedades que
pueden presentarse con fiebre y adenopatías
Infecciosas
Víricas
Mononucleosis
infecciosa (virus de Epstein-Barr), citomegalovirus, adenovirus, infección por
el virus de la inmunodeficiencia humana, hepatitis infecciosa (VHA, VHB), virus
varicela-zoster, virus del herpes simple, virus del herpes humano tipo 6,
rubeola, sarampión, parvovirus B19, dengue, virus linfotrópico de células T
humano
Bacterianas
Infecciones
cutáneas (estafilococos, estreptococos), tuberculosis, micobacteriosis
atípicas, enfermedad por arañazo de gato, actinomicosis, brucelosis, sífilis
primaria y secundaria, tularemia, fiebre tifoidea, peste bubónica, fiebre por
mordedura de rata, infección por Pasteurella multocida, enfermedad de Lyme,
leptospirosis, listeriosis, ehrlichiosis, enfermedad de Whipple, tos ferina,
carbunco, chancroide, melioidosis, muermo, difteria, lepra
Por clamidias
Linfogranuloma
venéreo, tracoma
Por ricketsias
Fiebre botonosa,
tifus de los matorrales (tsutsugamutsi), ricketsiosis pustulosa
| Toxoplasma gondii |
Parasitarias
Toxoplasmosis,
leishmaniasis, tripanosomiasis
Helmintos
Filariasis
Fúngicas
Histoplasmosis,
criptococosis, cocidioidomicosis, paracocidioidomicosis, esporotricosis
Enfermedades
malignas
Hematológicas
Enfermedad de Hodgkin,
linfoma no-Hodgkin, leucemia linfocítica aguda y crónica, leucemia de células peludas,
histiocitosis maligna, macroglobulinemia de Waldenström, mieloma múltiple
(infrecuente), mastocitosis sistémica, amiloidosis
Metástasis de
tumores sólidos
Mama, pulmón,
riñón, próstata, otros
Enfermedades
inmunológicas
Artritis
reumatoide, artritis reumatoide juvenil, lupus eritematoso sistémico,
dermatomiositis, enfermedad mixta del tejido conectivo, síndrome de Sjögren,
enfermedad del suero, enfermedad injerto contra huésped, postvacunal, asociada
a silicona, linfadenopatía angioinmunoblástica, cirrosis biliar primaria
Hipersensibilidad
a fármacos: difenilhidantoína, hidralazina, carbamacepina, primidona,
sales de oro, alopurinol, indometacina, sulfonamidas, otros
Enfermedades por
depósito de lípidos
Enfermedad de
Gaucher, de Niemann-Pick, de Fabri, de Tangier
Enfermedades
endocrinas
Hipertiroidismo
Otras
enfermedades
Enfermedad de
Castleman (hiperplasia ganglionar gigante), sarcoidosis, granulomatosis
linfomatoide, linfadenitis dermatopática, granulomatosis de Wegener, enfermedad
de Kikuchi (linfadenitis necrotizante histiocitaria), enfermedad de
Rosai-Dorfman (histiocitosis sinusal con linfadenopatía masiva), enfermedad de
Kawasaki (síndrome ganglionar mucocutáneo), histiocitosis X, fiebre
mediterránea familiar, hipertrigliceridemia grave, transformación
| Mononucleosis infecciosa, frotis periférico, alta potencia que muestra linfocitos reactivos |
Los Test de
Segunda Línea
Si la primera
batería de análisis no concluye, no te pierdas en el laberinto. La clave es la
anamnesis y el examen físico del paciente, que te darán la pista para la
siguiente tanda de análisis.
Hemograma
completo con frotis: Esto es innegociable. El hemograma con frotis sanguíneo
puede ser diagnóstico de una leucemia linfática crónica o una leucemia aguda.
También puede ser de valor en el diagnóstico de una mononucleosis (mostrando la
presencia de linfocitos activados). Asimismo, puede ser útil en las infecciones
piógenas o mostrando citopenias autoinmunes en enfermedades como el lupus
eritematoso sistémico.
Eritrosedimentación
(VSG) y/o PCR (Proteína C Reactiva): Son marcadores de la inflamación.
Serologías:
Los estudios
serológicos frente a agentes infecciosos específicos permitirán su diagnóstico.
Mononucleosis: El diagnóstico se
basa en la detección de anticuerpos heterófilos o test de Paul-Bunnell, que
tiene una alta especificidad, sin embargo es positiva en sólo un 40% de los
pacientes con mononucleosis infecciosa durante la
primera semana, y en cambio aumenta hasta un 80-90% a las tres semanas. Los
anticuerpos persisten hasta un año, y pueden no ser detectables en niños
menores de 5 años, ancianos y en pacientes con síntomas no típicos de mononucleosis
infecciosa. En caso de anticuerpos heterófilos negativos y alta sospecha de mononucleosis
infecciosa, se realizaría la detección de anticuerpos específicos frente a
antígenos de la cápside viral del VEB (IgM indicativo de infección aguda, e IgG
de infección crónica).
VIH
(primoinfección): La infección primaria por el VIH se caracteriza por la
presencia de fiebre de 40ºC, faringitis, artralgias, cefalea, mialgias y
adenopatías axilares, cervicales y occipitales no induradas. Además encontraremos
lesiones mucocutáneas, que son infrecuentes en la mononucleosis infecciosa, así
como el rash cutáneo. El diagnóstico se realiza mediante ELISA y la detección
del Antígeno p 24, y en caso de que sean negativos, se solicitará la
determinación del RNA del VIH.
Toxoplasmosis: causa un
síndrome mononucleósico en el que predominan la fiebre y las adenopatías.
Raramente causa faringitis y alteración de la función hepática. La infección es
habitualmente autolimitada, resolviéndose espontáneamente tras varios meses. El
diagnóstico se basa en la presencia de anticuerpos IgM e IgG anti-toxoplasma,
aunque es difícil saber si la infección es aguda o crónica, por lo que hay que
recurrir al test de avidez de IgG frente al antígeno de toxoplasma. No dejar de
hacer fondo de ojo ya que la coriorretinitis es característica.
CMV: es la causa más
frecuente de mononucleosis con anticuerpos heterófilos negativos. Menor
frecuencia de faringoamigdalitis, esplenomegalia y adenopatías que en la Mononucleosis
Infecciosa, y es más frecuente la presencia de hepatitis (90%). La enfermedad
suele ser autolimitada y sin secuelas. El diagnóstico se basa en la detección
de anticuerpos IgM frente al citomegalovirus, que en la infección aguda, el
título de anticuerpos será 4 veces mayor entre la fase aguda y la fase de
convalecencia.
Herpesvirus
(HHV-6 y HHV-7): se ha descrito un síndrome mononucleósico asociado a la
seroconversión tras la infección por los herpesvirus, fundamentalmente el
HHV-6, en el cual predomina la presencia de linfadenopatías cervicales no
induradas y fiebre no muy alta de forma prolongada. El diagnóstico consiste en
la detección de anticuerpos IgM frente al herpesvirus.
Estudios por
imágenes:
Radiografía de
tórax: Una adenomegalia en el cuello puede ser una señal de una infección en
el tórax. Una radiografía de tórax te revelará si hay una neumonía, una
tuberculosis o una sarcoidosis que, en un principio, podrías no haber
detectado.
Ecografía de ganglios: Te dará una idea
del tamaño, la forma y la estructura del ganglio, lo que te ayudará a
diferenciar una adenomegalia de origen benigno de una de origen maligno.
La Biopsia: Si todos los
análisis anteriores son inconclusos y la sospecha de una neoplasia o una
enfermedad granulomatosa persiste, la biopsia del ganglio es el "juicio
final". Es el único método para tener un diagnóstico seguro y un plan de
tratamiento. En el caso de que se sospeche un linfoma o una enfermedad
metastásica, o bien cuando se sospecha una infección, y persistan o aumenten
las adenopatías al cabo de 2-4 semanas sin haberse llegado a un diagnóstico, se
debe realizar una biopsia de la adenopatía de mayor tamaño (evitando en lo
posible las inguinales)
Síndrome
mononucleósico
Presencia de una
tríada clásica de síntomas como fiebre, adenopatías cervicales e inflamación de
faringe y amígdalas.
Causas
infecciosas (99%):
VEB (50-90%): Es la
causa más frecuente, responsable de la Mononucleosis infecciosa.
No-VEB:
Virus: las más frecuentes son el CMV, y los herpesvirus (sobre todo parece
relacionado con el tipo 6). También rubéola, adenovirus, enterovirus, VHB, VHA,
VHS -1 y VIH (típico de la primoinfección).
Bacterias: brucella,
bartonella, salmonella, turalemia, leptospirosis, streptococcus pyogenes,
Mycobacterium tuberculosis (adenitis tuberculosa).
Protozoos: toxoplasmosis.
Causas no
infecciosas (<1%):
Tejido conectivo:
LES, sarcoidosis, enfermedad de Kawasaki.
Neoplasias de
células linfoides: leucemias, linfomas (enf. de Hodgkin, etc).
Reacciones de
hipersensibilidad a fármacos como la fenitoína, carbamacepina y el ácido
paraaminosalicílico.
Conclusión:
Colegas, las
adenomegalias y la fiebre constituyen una alarma que, si se escucha con
prudencia, te dará la pista para un diagnóstico y un tratamiento que salvan
vidas. La clave no es la receta mágica, sino la utilidad del pensamiento
crítico que te guiará en la búsqueda de la verdad.
El médico joven
que entienda esto, sabrá que la victoria no es el diagnóstico que se encuentra,
sino el diagnóstico que se construye.
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