La Fiebre en la Sepsis
El Calor que SANA y la Lógica del No-Tratamiento
Una guía para
el médico que entiende que la temperatura elevada es una defensa, no un síntoma
a suprimir
Introducción: El Mito del 37º C como Ideal
Estimados colegas jóvenes,
Desde la residencia, nos
enseñaron que la fiebre es un síntoma perjudicial que debe suprimirse,
especialmente en el paciente séptico (por el aumento del consumo de oxígeno).
Este artículo de 2025 de Open Forum Infectious Diseases nos obliga a un
cambio de paradigma: la fiebre es una respuesta adaptativa ancestral que
estimula la inmunidad y desfavorece al microbio.
El error clínico más común es
tratar la fiebre sin discriminar la causa. Nuestro nuevo enfoque debe ser la "hipertermia
permisiva" —permitir que el cuerpo use el calor como defensa.
La Fiebre como Aliado Biológico - El Porqué No Suprimir
La temperatura elevada
(generalmente 38º a 40º C no es un error del cuerpo; es una estrategia de
defensa bien orquestada:
- Inmunidad Potenciada: El calor estimula y optimiza tanto la inmunidad innata
(macrófagos y neutrófilos) como la adaptativa (linfocitos T). Los
macrófagos fagocitan mejor a temperatura febril.
- Ataque al Microbio: La mayoría de los patógenos son mesófilos, y su tasa de
crecimiento se inhibe en el rango febril del huésped.
- Sinergia Farmacológica: Datos in vitro demuestran que la actividad de los antibióticos
betalactámicos (penicilinas, cefalosporinas) mejora significativamente
en presencia de temperaturas que oscilan entre 40º y 41,5º C se reduce la
CIM y disminuye la producción de enzimas de resistencia como las
betalactamasas).
La Lógica del No-Tratamiento en la Sepsis
Los estudios observacionales han
sido consistentes: la mortalidad parece estar inversamente correlacionada
con la fiebre.
- Hipotermia y Extremos: Tanto la hipotermia (< 37ºC) como la hipertermia
extrema (temperatura > 40º o > 41º C) se asocian con peores
resultados. La intervención solo es necesaria en estos extremos.
- El Efecto Negativo del
Antipirético: Los intentos de bajar la
temperatura en pacientes sépticos se asocian con un aumento de la
mortalidad. Los antipiréticos reducen la respuesta inmune y anulan la
sinergia antibiótica natural.
- El Dilema de la Oxigenación: Aunque la fiebre aumenta la tasa metabólica (y el consumo de
oxígeno), el riesgo de suprimir esta defensa natural parece superar el
beneficio hemodinámico a corto plazo.
Protocolo de la Hipertermia Permisiva - La Acción Racional
El manejo debe ser individualizado
y guiado por la tolerancia, no por el número del termómetro.
- El Rango Objetivo: En el paciente séptico sedado, se sugiere un rango febril de 38º
a 39.5º C. En este rango, se maximiza la defensa inmunológica.
- La Intervención (Solo en el
Extremo): La terapia antipirética
solo se justifica en:
- Hipertermia extrema (temperatura > 40º a 41º C) para evitar un daño cerebral o un
colapso sistémico.
- Alivio de las Molestias: En el paciente despierto (no sedado), la terapia
farmacológica (Acetaminofén o Ibuprofeno) es aceptable para mejorar la comodidad
del paciente, sin buscar agresivamente la normotermia.
- La Preferencia
Farmacológica: Se prefiere el tratamiento
farmacológico (Acetaminofén/Ibuprofeno) al enfriamiento externo
invasivo. (mantas o dispositivos), ya que este último ha demostrado
ser perjudicial en pacientes sépticos.
Conclusión: La Victoria del Criterio y la Confianza en el Cuerpo
Colegas, la fiebre en la sepsis
no es un enemigo; es un aliado adaptativo. El médico joven que sepa
resistir la inercia de la supresión y permitir la hipertermia permisiva
en el paciente estable estará honrando el principio de la fisiología. La
serenidad, en este caso, se basa en la confianza en el sistema de defensa del
paciente.
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