Listeria
El Secreto del Encastre ¿Por Qué Ampicilina Sí y Ceftriaxona No?
La lección de química y supervivencia para el médico de guardia
Introducción: El
Error que No Podemos Cometer
En la guardia, la
meningitis es una emergencia que exige una acción inmediata y un tratamiento
empírico de amplio espectro. Por reflejo, recurrimos a la ceftriaxona por su
excelente cobertura y penetración al sistema nervioso central. Pero si el
agente causal es Listeria monocytogenes (un patógeno vital a descartar
en neonatos, ancianos e inmunosuprimidos), la ceftriaxona, nuestro campeón, se
vuelve inútil.
Este dilema —por
qué dos antibióticos de la misma familia, los betalactámicos, actúan de forma
tan diferente— es una lección de química fina que puede costarle la vida a un
paciente. El secreto está en la forma y el encastre.
| Pared celular gramnegativa. 1-membrana interna, 2-espacio periplásmico, 3-membrana externa, 4-fosfolípido, 5-peptidoglicano, 6-lipoproteína, 7-proteína, 8-LPS, 9-porinas |
La Muralla
Bacteriana y los Cerrajeros (PBPs)
Para entender el
porqué, debemos pensar en la bacteria como una fortaleza.
La Muralla y la
Llave: La pared celular bacteriana se construye por enzimas llamadas
Proteínas de Unión a Penicilina (PBPs). Estas PBPs son los
"cerrajeros" de la bacteria, encargados de unir los eslabones de la
pared (el peptidoglicano).
El Mecanismo de
los Betalactámicos: Los antibióticos betalactámicos (penicilinas y
cefalosporinas) actúan como una "llave falsa" que se adhiere a las
PBPs, bloqueando su función. Al no poder unir los eslabones, la pared se
debilita y la bacteria se lisa.
El Encastre
Fallido. El Error de la Ceftriaxona
Listeria
monocytogenes es intrínsecamente resistente a la ceftriaxona y a la
mayoría de las cefalosporinas.
El Tamaño
Importa: La ceftriaxona y otras cefalosporinas son moléculas más grandes y
complejas. Sus cadenas laterales son voluminosas.
La PBP Selectiva: Las PBPs de la
Listeria tienen una forma particular (una estructura diferente). Simplemente,
las cefalosporinas no encajan bien en las cerraduras (PBPs) de la Listeria;
tienen una afinidad muy baja. Por lo tanto, no logran bloquear la síntesis de
la pared celular. La ceftriaxona llega al sitio de acción, pero no puede anular
al enemigo.
La Humildad de la
Molécula Simple. El Triunfo de la Ampicilina
La ampicilina es
una molécula más antigua y estructuralmente más simple. Y en esta batalla, la
simplicidad es la que salva la vida.
La Llave Maestra: La estructura
más flexible y sencilla de la ampicilina le permite unirse de forma eficaz a
las PBPs que sí están presentes en la Listeria (principalmente PBP3 y PBP5).
El Destino
Clínico: Una vez que la ampicilina se une, frena la construcción de la
muralla bacteriana, llevando a la destrucción del patógeno.
La Lección Vital:
Por eso, si estás
tratando una meningitis empírica, y el riesgo de Listeria existe (neonato, anciano,
paciente inmunosuprimido), la ampicilina no es opcional; es obligatoria.
Administrar solo ceftriaxona en estos casos deja a la Listeria sin cobertura,
un error que la clínica no perdona.
Conclusión: La
Victoria de la Química Precisa
Colegas, la infectología
nos obliga a ir más allá del nombre de la familia del antibiótico. La clave
está en la afinidad molecular. La ampicilina es la llave que encaja
perfectamente en la cerradura de la Listeria. Que esta lección de química fina
los guíe en la guardia para proteger a los pacientes más vulnerables.
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