Albert Calmette
La Vacuna del Bacilo de Koch y el Legado de la TBC en la Infancia
(La épica
historia del colega de Pasteur que logró atenuar la cepa más resistente para
proteger a los niños).
Introducción: La Ineficacia de la Lucha Directa
Estimados colegas jóvenes,
Después de que Robert Koch
identificara el bacilo, la medicina tenía al culpable, pero carecía de una
estrategia de prevención eficaz. La Tuberculosis seguía siendo la
principal causa de muerte, especialmente entre los niños.
Albert
Calmette, un médico militar francés y colega de Louis
Pasteur, estaba convencido de que la única forma de combatir la TBC era a
través de la inmunización. Su objetivo era crear una vacuna a partir de una
cepa de la bacteria, pero que fuera segura para inocular.
El Hallazgo de la Paciencia (La Cepa BCG)
Calmette se comprometió con el
veterinario Camille Guérin. Su trabajo no fue un descubrimiento
repentino, sino una de las hazañas más grandes de la persistencia en el laboratorio:
1.
El Agente de Inicio: El equipo decidió trabajar con una cepa del Mycobacterium bovis
(la forma que afecta al ganado), ya que era similar al bacilo humano.
2.
La Atenuación: Para hacer que la cepa fuera segura, Calmette y Guérin la cultivaron y
la pasaron por una serie de medios de cultivo progresivamente más pobres.
Repitieron este proceso, el de atenuación, ¡durante 13 años (de 1908
a 1921)!
3.
El Triunfo: Después de más de 230 subcultivos, la cepa de Mycobacterium bovis
había perdido su virulencia (capacidad de causar enfermedad), pero conservaba
su inmunogenicidad (capacidad de despertar la respuesta inmune). Había nacido
la BCG (Bacillus Calmette-Guérin).
El Legado Global y la Cicatriz de la Prevención
La vacuna BCG se convirtió
en la vacuna más utilizada del mundo contra la TBC. Aunque su eficacia
para prevenir la TBC pulmonar en adultos es variable, es altamente efectiva
para prevenir las formas más graves y mortales de la enfermedad en niños: la Meningitis
Tuberculosa y la Tuberculosis Miliar.
El Signo de
la Vacuna: La cicatriz que deja la BCG en el brazo de los
vacunados es un símbolo global de la lucha contra una de las grandes plagas de
la historia.
Conclusión: La inmortalidad de la persistencia
Colegas, cada vez que ven la
cicatriz de la BCG en un paciente, están honrando a Albert Calmette. Él
nos enseñó que la paciencia en la investigación de rutina es un acto
heroico y que la lucha contra una enfermedad tan tenaz exige la persistencia
metódica a lo largo de los años. Su legado es un recordatorio de que la prevención
más crucial a veces se esconde en el tedio del cultivo diario.
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